La Gestión de los Activos Intangibles

por Manuel Campanero

Desde principios de los noventa vivimos  de forma acelerada uno de los procesos de transformación en las organizaciones empresariales más importantes de la historia. La crisis actual es en gran medida consecuencia del ajuste  lógico motivado por dicho proceso.

Frente a la economía tradicional basada en la acumulación de activos tangibles de alto precio como soporte de la producción, las nuevas organizaciones de éxito tienen su base en recursos intangibles: know-how, capital humano y propiedad intelectual e industrial son la base principal del valor de estas organizaciones.

Aquellas economías, como la española, que tradicionalmente no han apostado por la innovación y el conocimiento como principal activo, y con sus políticas han reforzado modelos tradicionales basados en la producción están viendo como el proceso global del que hablamos destruye empleo a velocidades nunca antes vistas.

Son numerosas las voces que advierten de que los niveles de empleo no volverán a las cifras que teníamos hace unos años. Y es cierto, al menos en la medida en que entendamos que la recuperación económica pasa por el mantenimiento de los modelos tradicionales de producción.

¿Debemos entonces temer el cambio? La respuesta es no, rotundamente. En esta nueva economía pierde fuerza una de las barreras tradicionales de entrada: el alto  coste los activos tangibles;  frente  a esta barrera aparecen el conocimiento, la innovación y sobre todo el individuo como fuente de valor añadido y clave del éxito empresarial

En esta nueva coyuntura, son las organizaciones  que  apuestan por una adecuada gestión de sus activos intangibles las que están mejor preparadas para el cambio gracias  a su flexibilidad.

Debemos de apostar  firmemente por este nuevo tipo de organización, donde la inteligencia organizativa sustituye a la inversión como factor determinante del éxito;  y el valor añadido de los productos y servicios es generado por el conocimiento, la calidad o la usabilidad.

En el horizonte se nos plantea el apasionante reto de adaptar nuestra economía a esta nueva realidad tratando de minimizar en la medida de lo posible los costes sociales asociados a este duro proceso de ajuste y transformación.

Oscurece.  Por lo tanto amanecerá

 

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